Es una ciudad que cuando empiezas a andar por ella da la impresión de que te va a saber a poco, pero cuando te vas piensas que lo que te ha sabido a poco es el tiempo que has estado en ella. Es una urbe cosmopolita, en la que se conjugan estupendamente los maravillosos edificios victorianos con los de más moderna factura.
Uno de los iconos más sorprendentes y llamativos de esta ciudad es la Sydney Opera, cuyo diseño data, pese a su rabiosa actualidad arquitectónica, de los años cincuenta.
Aquí os dejo dos imágenes distintas de este edificio que, si te gusta la arquitectura, te engancha en cuanto lo ves.
Saludos desde el desierto australiano


Sydney, julio de 2009
2 comentarios:
Disfruta el viaje Mikel.
Yo también estoy de viaje ya, pero con menos arquitectura. El tríptico muy bonito, la oscura no me gusta.
Saludos a ambos.
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